Pagos fraccionados e IVA sin adelantar de más a Hacienda

Cuando se habla de reducir la factura fiscal se piensa en deducciones y gastos, pero buena parte de lo que una empresa entrega a Hacienda durante el año es un adelanto. Los pagos fraccionados y las liquidaciones de IVA se pagan cada trimestre, y revisarlos a tiempo evita pagar de más, recupera cuotas que se daban por perdidas y deja caja en la empresa.
Los pagos fraccionados se calculan de dos maneras
Las sociedades adelantan parte del Impuesto sobre Sociedades en tres pagos fraccionados, en abril, octubre y diciembre. La modalidad más común parte de la cuota del último impuesto presentado. Funciona bien cuando el negocio se mantiene, pero no cuando el año va peor que el anterior: la empresa sigue adelantando impuestos sobre un beneficio que ya no tiene y no recupera el exceso hasta la declaración de ese ejercicio, en julio del año siguiente.
La alternativa es calcularlos sobre la base imponible de los meses ya transcurridos del año en curso. Es obligatoria para las empresas de mayor facturación y voluntaria para las demás. Para elegirla hay que comunicarlo a Hacienda con la declaración censal en febrero, así que la decisión se toma al empezar el año, con una previsión del ejercicio delante. Exige además tener la contabilidad al día en cada pago, porque el cálculo sale de los resultados reales.
Si eres autónomo
En estimación directa, el autónomo adelanta cada trimestre una parte del rendimiento neto acumulado del año. Si casi todos tus ingresos del año anterior llevaron retención, puede que no tengas que presentar esos pagos. La norma fija el porcentaje exacto y conviene comprobarlo cada enero.
El IVA que se pierde por el camino
El IVA no es un coste para la empresa siempre que se deduzca bien. Cada trimestre se resta del IVA repercutido en las ventas el soportado en las compras, y cada factura que falta o está mal emitida es IVA que la empresa acaba asumiendo como gasto.
Los fallos que más vemos son tres:
- Tiques en lugar de facturas. Un tique sin los datos de la empresa no permite deducir, así que hay que pedir factura con el NIF de la sociedad.
- Gastos pequeños que nadie registra: la cuota del coworking, el aparcamiento, el taxi para visitar a un cliente en Arteixo o la reparación de un equipo.
- Facturas que llegan tarde y no entran en su trimestre. No se pierden: pueden deducirse en una liquidación posterior, dentro del plazo que marca la ley.
Recuperar el IVA de las facturas que no te pagan
El IVA de una factura se ingresa en su trimestre aunque el cliente no haya pagado. Si la deuda resulta incobrable, la ley permite recuperarlo modificando la base imponible. Para eso tiene que haber pasado el plazo legal desde el devengo, la deuda debe constar en la contabilidad y tienes que haberla reclamado por vía judicial o mediante requerimiento notarial. Después se emite una factura rectificativa y se comunica a Hacienda, con plazos cortos para cada paso.
Si el cliente entra en concurso de acreedores, el procedimiento es distinto y el plazo empieza a contar desde que se publica la declaración de concurso. En los dos casos, el IVA solo se recupera si alguien revisa la lista de impagados cada trimestre.
Compensar o pedir la devolución
Si en un trimestre soportas más IVA del que repercutes, el saldo no se devuelve en ese momento: queda para compensar en las liquidaciones siguientes. Solo en la última declaración del año puedes elegir entre seguir compensando o pedir la devolución.
Las empresas que suelen salir a devolver, como las que exportan, pueden inscribirse en el registro de devolución mensual. Permite pedirla cada mes, a cambio de presentar el IVA mensualmente y llevar los libros por el Suministro Inmediato de Información.
Antes de cambiar la estructura
Agrupar varias sociedades bajo una sociedad holding puede tener sentido cuando hay varios negocios o beneficios que se quieren reinvertir. Pero exige motivos económicos además de los fiscales, tiene costes de constitución y de mantenimiento, y Hacienda revisa con atención las estructuras montadas solo para pagar menos. Es una decisión para estudiar con números y con tiempo, no para tomarla en el último trimestre.
Lo que revisamos cada trimestre en Covelo
Antes de presentar cada liquidación repasamos con el cliente la previsión del año, el saldo de IVA y la lista de impagados. Si el ejercicio va peor de lo esperado, lo detectamos con margen para plantear el cambio de modalidad en febrero. Si quieres que miremos tus últimos trimestres, contacta con nosotros o mira qué incluye nuestra asesoría fiscal en A Coruña.
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