La bonificación en el presupuesto de personal de tu pyme

Muchas empresas se encuentran con la bonificación cuando ya han firmado el contrato: aparece como un descuento en los seguros sociales y se agradece. Pero donde de verdad sirve es antes, cuando se decide si se contrata, a quién y con qué presupuesto. Aquí te explicamos cómo incluirla en las cuentas de personal de una pyme gallega en 2026 sin que dé sorpresas cuando se acabe.
El coste real de un puesto, con y sin incentivo
Lo que cuesta una persona a la empresa es su salario bruto más la cotización empresarial a la Seguridad Social, y a eso se suman la prevención de riesgos, la formación y el equipo de trabajo. La bonificación actúa solo sobre la cotización empresarial y solo durante un periodo. El salario del trabajador y su nómina no cambian.
Por eso, antes de decidir, conviene preparar dos cifras: lo que costará el puesto cada mes mientras dure el incentivo y lo que costará después. Si el puesto solo es viable con la primera, el problema aparecerá el mes en que la bonificación termine.
Cuando el incentivo termina
Las bonificaciones tienen fecha de fin. Ese día la cuota empresarial vuelve a su importe completo y el coste del puesto sube sin que haya cambiado nada en el trabajo. Es un gasto que debe figurar en el presupuesto del año en que ocurre, no descubrirse en la liquidación de ese mes.
Lo mismo vale para los compromisos que se asumen al recibirla. La mayoría exigen mantener a la persona contratada, o el nivel de empleo de la empresa, durante un tiempo mínimo. Si la persona se va antes, lo que ocurre depende de la causa de la baja y de la norma de cada incentivo, y en algunos casos la empresa tiene que devolver lo bonificado. Es mejor saberlo antes de firmar que cuando llega la reclamación de la Tesorería.
La selección empieza por los requisitos
Si la contratación tiene sentido gracias a un incentivo concreto, sus requisitos tienen que estar en el proceso de selección desde el principio. Comprobarlos después de elegir a la persona es la forma más rápida de llevarse una decepción. En la práctica:
- Indica en la oferta las condiciones objetivas que exige el programa, como estar inscrito como demandante de empleo.
- Pide la documentación que lo acredita antes de cerrar la decisión: el certificado de inscripción en la oficina de empleo o el informe de vida laboral.
- Si el incentivo es para personas con discapacidad, el certificado lo aporta la persona candidata de forma voluntaria, y la selección respeta siempre la igualdad de trato.
- Revisa también lo que depende de la empresa: estar al corriente con Hacienda y la Seguridad Social y no tener despidos recientes que excluyan el incentivo.
Hacer estas comprobaciones durante el proceso evita el caso más frustrante: que la persona elegida no cumpla un requisito y el coste previsto ya no sea el real.
Qué hacer con lo que ahorras
El ahorro de la bonificación es dinero de la empresa y puede ir a donde haga falta. Hay quien lo usa para ofrecer un salario más competitivo en un puesto difícil de cubrir y quien lo destina a formar a la persona durante sus primeros meses.
Para la formación existe además otra vía que muchas pymes no aprovechan: el crédito anual de formación que se gestiona a través de FUNDAE y que también se descuenta en los seguros sociales. Combinar las dos cosas permite formar a la nueva incorporación sin que el coste del puesto se dispare.
Un apunte sobre la permanencia. A veces nos piden una cláusula para que el trabajador devuelva la bonificación si se marcha pronto, y esa cláusula no se sostiene: la bonificación es una relación entre la empresa y la Seguridad Social. El pacto de permanencia que admite el Estatuto de los Trabajadores existe para otra situación, cuando la empresa paga a la persona una especialización profesional, y tiene sus propios límites.
Números antes de firmar, desde A Coruña
Antes de cada contratación preparamos la comparación del coste del puesto con incentivo y sin él, mes a mes, y anotamos en el calendario del cliente la fecha en que termina la bonificación y los compromisos que hay que mantener. Si estás pensando en contratar, cuéntanos el puesto y hacemos esos números contigo. Lo que gestionamos en altas, contratos y nóminas está en asesoría laboral.
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