Seguimiento y revisión del plan de igualdad en tu empresa

Registrar el plan de igualdad en el REGCON cierra la negociación, pero no la obligación. Durante los años que dura, la empresa tiene que aplicar las medidas, comprobar si funcionan y corregirlas cuando no lo hacen. Aquí repasamos cómo se organiza ese trabajo en una empresa de A Coruña y qué situaciones obligan a revisar el plan antes de que venza.
Un plan registrado todavía no es un plan cumplido
Es frecuente que el plan firmado acabe en una carpeta y nadie lo vuelva a abrir hasta que llega un requerimiento de la Inspección de Trabajo. Para la ley, tenerlo es solo una parte. Las medidas tienen fechas y responsables, y no aplicarlas también es incumplir las obligaciones de igualdad que sanciona la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social.
La comisión de seguimiento y su calendario
El Real Decreto 901/2020 exige que cada plan defina un órgano de vigilancia y seguimiento, con su composición y su forma de funcionar. Lo habitual es una comisión paritaria con la representación de las personas trabajadoras, que se reúne con la periodicidad que fija el propio plan y deja constancia de cada reunión en un acta.
La comisión revisa, pero no ejecuta. Por eso conviene nombrar dentro de la empresa a una persona, o a un equipo pequeño, que coordine las medidas en el día a día: que reúna los datos, avise de los plazos que se acercan y prepare la información de cada reunión.
Indicadores que se puedan medir
Cada medida lleva un indicador, y hacer seguimiento consiste en ir llenándolo de datos reales. Funcionan mejor los que salen de datos que la empresa ya tiene:
- Contrataciones y promociones del periodo, separadas por sexo.
- Horas de formación recibidas por mujeres y por hombres.
- Solicitudes de adaptación de jornada, permisos y excedencias por cuidado, y cuántas se concedieron.
- Diferencias del registro retributivo por grupo profesional.
- Comunicaciones recibidas a través del protocolo frente al acoso.
Lo importante es medir con el mismo criterio que el diagnóstico: si cambian las fechas o las personas que se cuentan, las cifras dejan de ser comparables. Las encuestas anónimas que se hicieron al principio pueden repetirse a mitad de vigencia, porque recogen percepciones que la nómina no muestra.
Evaluación intermedia y evaluación final
La norma pide, como mínimo, una evaluación intermedia y otra final, además de las que acuerde la comisión. La intermedia sirve para ver qué medidas avanzan según lo previsto, cuáles se han parado y por qué. Es el momento de ajustarlas, reforzarlas o sustituirlas por otras.
La evaluación final se hace antes de que el plan venza y es el punto de partida del siguiente diagnóstico. Si el seguimiento se ha llevado con orden, se redacta con los datos ya recogidos. Si no, toca reconstruir años de información con prisa.
Cuándo hay que revisar el plan antes de tiempo
El reglamento obliga a revisarlo, actualizando el diagnóstico y las medidas en lo que haga falta, en estos casos:
- Los resultados del seguimiento o de la evaluación lo aconsejan.
- La Inspección de Trabajo comprueba que el plan no se ajusta a la norma o se queda corto.
- La empresa se fusiona, absorbe a otra, se transmite o cambia de forma jurídica.
- Cambian de forma importante la plantilla, la organización del trabajo o el sistema retributivo, incluidas las modificaciones sustanciales de condiciones y las inaplicaciones del convenio.
- Una sentencia condena a la empresa por discriminación por razón de sexo o declara que el plan no es adecuado.
La revisión se hace por el procedimiento de modificación que recoge el propio plan, con la comisión y la representación de la plantilla.
Que lo conozcan quienes deciden
Muchas medidas dependen de mandos que seleccionan personal, reparten turnos o proponen ascensos. Una sesión de formación al arrancar el plan, y otra cada vez que cambian las personas con equipo a cargo, evita que una medida se incumpla por desconocimiento. El resto de la plantilla debe saber qué medidas le afectan y a quién dirigirse.
Si llega un requerimiento, esas formaciones, las actas de la comisión, los datos de cada indicador y los informes de evaluación son la prueba de que el plan se aplica.
Cómo acompañamos el seguimiento desde A Coruña
Cuando además llevamos las nóminas de la empresa, sacamos los datos por sexo directamente de la fuente y preparamos el informe de cada reunión de la comisión. También redactamos las actas y las evaluaciones, y avisamos cuando un cambio en la empresa obliga a revisar el plan. Si quieres que miremos cómo va el tuyo, escríbenos o consulta nuestro servicio de planes de igualdad.
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Llevamos la igualdad de empresas y autónomos de A Coruña y de toda Galicia.


